Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional Esta licencia permite a otras combinar, retocar, y crear a partir de su obra de forma no comercial, siempre y cuando den crédito y licencia a nuevas creaciones bajo los mismos términos. http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0 http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/ http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/ 1 UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN, TURISMO Y ARQUEOLOGÍA ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE ARQUEOLOGÍA TRABAJO DE INVESTIGACIÓN REGISTRO ARQUITECTÓNICO FUNERARIO DEL SECTOR II, EN EL SITIO ARQUEOLÓGICO PREHISPÁNICO MONTE SIERPE (LA VIRUELA SECTOR 2) - DISTRITO DE HUMAY VALLE MEDIO DE PISCO PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE LICENCIADO EN ARQUEOLOGÍA PRESENTADO POR EL BACHILLER: ROJAS ROMANI, MARVIN RICHARD ICA – PERÚ 2022 2 3 DEDICATORIA El presente trabajo de investigación lo dedico a mi familia, de forma especial a mis padres y hermanos, que en todo momento me apoyaron. 4 AGRADECIMIENTOS El presente trabajo de investigación no podría haber sido finalizado sin la participación de mis profesores y amigos. Es para mí utilizar este espacio para expresar mis agradecimientos de una manera especial y sincera. En primer lugar, agradecer a los profesores que me transmitieron sus diversos conocimientos en todo mi camino universitario, en especial a la Dra. Liliana Huaco Durand, la Lic. Susana Arce Torres, el Dr. Omar Bendezú y en especial al Lic. Rubén García Soto. Un agradecimiento especial a mis colegas y amigos bachilleres Gonzalo Oré Salazar y Gustavo Bravo García, quienes alentaron en mi persona el interés de investigar el sitio arqueológico Monte Sierpe. Para finalizar, quiero agradecer a los bachilleres y estudiantes de la escuela de Arqueología de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica por su apoyo en las extenuantes labores de campo. 5 Tabla de Contenidos TABLA DE CONTENIDOS……………………………………….……………………… 5 RESUMEN………………………………………………………………………………… 8 INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………… 9 I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA………………………………………..……. 10 1.1. DESCRIPCIÓN DE LA REALIDAD PROBLEMÁTICA……………………….11 1.2. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA………………………………..………......11 1.2.1. Problema general…………………………………………………………12 1.2.2. Problema específico………………………………………………………12 1.3. PLANTEAMIENTO DE OBJETIVOS…………………………………………..12 1.3.1. Objetivo general…………………………………………………………..12 1.3.2. Objetivos específicos……………………………………………………. 12 1.4. JUSTIFICACIÓN E IMPORTANCIA DE LA INVESTIGACIÓN……………. 12 1.4.1. Justificación………………………………………………………………. 12 1.4.2. Importancia…………………………………………………………….… 13 1.5. LIMITACIONES DE LA INVESTIGACIÓN…………………………………….13 1.6. DELIMITACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN…………………………………… 14 1.6.1. Teórico ……………………………………………………………………..14 1.6.2. Espacial…………………………………………………………………… 14 1.6.3. Temporal………………………………………………………………….. 14 II. MARCO REFERENCIAL……………………………………………………………. 15 2.1. MARCO TEÓRICO……………………………………………………………... 15 2.1.1. Antecedentes del trabajo de investigación ……………………………..15 2.2. BASES TEÓRICAS………………………………………………………......... 40 6 2.3. MARCO CONCEPTUAL………………………………………………………. 63 III. HIPÓTESIS Y VARIABLES………………………………………………………. 66 3.1. SUPUESTOS HIPOTÉTICOS O HIPÓTESIS………………………………. 66 3.1.1. Hipótesis general………………………………………………………… 66 3.1.2. Hipótesis específicas…………………………………………………… 66 3.2. SISTEMA DE VARIABLES……………………………………………………. 66 3.2.1. Variable independiente…………………………………………………. 66 3.2.2. Variable dependiente…………………………………………………… 66 IV. METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN………………………………………….. 67 4.1. TIPOS Y NIVELES DE INVESTIGACIÓN……………………………….…… 67 4.1.1. Tipos………………………………………………………………………. 67 4.1.2. Niveles ……………………………………………………………………. 67 4.2. DISEÑO DE INVESTIGACIÓN……………………………………………….. 67 4.3. POBLACIÓN Y MUESTRA DE INVESTIGACIÓN………………………….. 68 4.3.1. Población…………………………………………………………………. 68 4.3.2. Muestra…………………………………………………………………… 68 4.4. MÉTODOS Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN……………………………. 68 4.4.1. Técnicas e instrumentos de recolección de datos……………………. 68 4.4.2. Procesamiento de datos en gabinete………………………………….. 70 4.5. TÉCNICAS DE ANÁLISIS DE DATOS………………………………………. 70 4.6. CRONOGRAMA DE INVESTIGACIÓN……………………………………… 71 4.7. PRESUPUESTO……………………………………………………………….. 71 V. RESULTADOS……………………………………………………………………… 72 5.1. PRESENTACIÓN Y ANÁLISIS DE RESULTADOS………………………… 74 5.2. DISCUSIÓN…………………………………………………………………… 133 7 CONCLUSIONES……………………………………………………………………. 134 RECOMENDACIONES……………………………………………………………... 136 REFERENCIAS………………………………………………………………………. 137 BIBLIOGRAFIAS……………………………………………………………………… 137 ANEXO 8 Resumen El objetivo general fue precisar mediante el registro arquitectónico funerario las diversas características funerarias que presenta el sector II, del sitio arqueológico Monte Sierpe, valle Medio de Pisco, distrito de Humay. Se utilizo la siguiente metodología: El tipo de investigación según su función es básica, desde un alcance exploratorio, descriptivo, comparativo y correlacional. La población se constituye por toda el área que comprende el sitio arqueológico de Monte Sierpe (La Viruela sector II), ubicado en la sección media del valle de Pisco y la muestra se constituye por las estructuras funerarias del sector II, del Sitio arqueológico Monte sierpe (La Viruela sector II). La conclusión principal nos muestra que el sector II, presenta nueve cámaras funerarias semi-subterráneas, de planta cuadrangular, semicircular y en forma de D, con sus respectivos vanos de acceso orientados al norte. Asimismo, presenta una estructura semi circular con cantos rodados y cuatro estructuras cuadrangulares todas ellas asociadas a los espacios funerarios; probablemente de un uso de tipo ritual mortuorio, presentan construcciones a base de piedras poliédricas y canto rodado, unidos por un mortero o argamasa. Los patrones o características constructivas determino la existencia de diversas formas constructivas que evidenciarían diferentes secuencias ocupacionales que pertenecerían a las épocas, del Periodo Intermedio Temprano hasta el Intermedio Tardío. Palabras Clave: Registro arquitectónico funerario, características constructivas, estructura funeraria. 9 INTRODUCCIÓN El Valle medio de Pisco, al igual como muchos valles de la costa peruana, han sido muy poco investigados, generándose espacios poco claros de las culturas prehispánicas asentadas en esta parte del valle. El interés principal del presente trabajo de investigación tiene como finalidad de registrar y estudiar los patrones o características constructivas, y desarrollo espacial de la arquitectura funeraria del sector II, aportando nuevos conocimientos en la arquitectura funeraria que nos permita reconstruir la actividad cultural que se asentaron en este espacio geográfico ya que dicho sitio no cuenta con investigaciones exhaustivas, de esta manera se empezara a llenar los vacíos arqueológicos de esta parte del valle medio de Pisco, aportando al conocimiento de las distintas manifestaciones culturales que se dieron a través del tiempo. Para obtener nuestros objetivos se tomó en cuenta dividir en dos sectores el Sitio arqueológico Monte sierpe (La Viruela sector II), siendo el sector II materia de estudio: El sector I Abarca casi la totalidad del sitio arqueológico, comprende estructuras de diversas formas que nos da a entender que contó con distintos usos y funciones, presenta una serie de elementos arquitectónicos notables como: estructuras de planta cuadrangular, rectangular, circular, semicircular y lineal. Asimismo, presenta un conjunto de terrazas que se asientan a lo largo del sitio. Sector II Comprende 9 cámaras funerarias semi-subterráneas de formas cuadrangulares, semicirculares y en forma de D asociado a estructuras rectangulares con sus respectivos vanos de acceso, que evidencian restos óseos humanos, cerámica dispersa y material orgánico. Finalmente, las actividades antrópicas de pastoreo y agricultura han cercenado y disturbado el sitio arqueológico, generando un problema para la supervivencia de la arquitectura expuesta. De esta manera es de importancia su investigación como primer paso para un posterior uso social. 10 REGISTRO ARQUITECTÓNICO FUNERARIO DEL SECTOR II, EN EL SITIO ARQUEOLÓGICO PREHISPÁNICO MONTE SIERPE (LA VIRUELA SECTOR 2) - DISTRITO DE HUMAY VALLE MEDIO DE PISCO 11 I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA I.1. DESCRIPCIÓN DE LA REALIDAD PROBLEMÁTICA La investigación se enmarca en el registro arquitectónico funerario del sector II del sitio arqueológico Monte Sierpe (La Viruela sector 2), ubicado en el departamento de Ica, provincia Pisco, distrito de Humay, en la margen derecha Del río Pisco, adyacente al centro poblado Monte Sierpe. Mediante esta investigación esperamos sentar las bases para resolver las características constructivas y la distribución de los espacios arquitectónicos funerarios del sector II en el sitio arqueológico Monte Sierpe. I.2. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA La presente investigación se orienta al registro arquitectónico funerario del sitio arqueológico Monte Sierpe, sector II. ubicado en el departamento de Ica, provincia Pisco, distrito de Humay, en la margen derecha Del río Pisco, adyacente al centro poblado Monte Sierpe. El problema principal es el gran vacio de investigación de esta zona y siendo necesario aportar con nuevos datos que pudieran contribuir a una nueva visión del comportamiento cultural de este valle en la antigüedad, registrando la arquitectura funeraria específicamente, tomando como muestra, características, patrones o indicadores de cambios en su disposición espacial y constructiva por una cantidad de unidades de trabajo como muestra. Con la realización de esta investigación se dará comienzo a definir las diversas expresiones culturales prehispánicas del sitio y del Valle Medio de Pisco, que carece de investigación profunda. 12 I.2.1. Problema general ¿Cómo el registro arquitectónico funerario permite identificar las diversas características funerarias que presenta el sector II, del Sitio arqueológico Monte Sierpe, valle medio de Pisco, distrito de Humay? I.2.2. Problema específico ¿Qué patrones o características constructivas, muestra la arquitectura funeraria del sector II, en el sitio Arqueológico Monte Sierpe valle medio de Pisco, distrito de Humay? I.3. PLANTEAMIENTO DE OBJETIVOS I.3.1. Objetivo general Precisar mediante el registro arquitectónico funerario las diversas características funerarias que presenta el sector II, del sitio arqueológico Monte Sierpe, valle Medio de Pisco, distrito de Humay. I.3.2. Objetivos específicos Establecer patrones o características constructivas, que muestra la arquitectura funeraria del sector II, en el sitio Arqueológico Monte Sierpe, Valle medio de Pisco, distrito de Humay. I.4. JUSTIFICACIÓN E IMPORTANCIA DE LA INVESTIGACIÓN I.4.1. Justificación El presenta trabajo de investigación tiene como finalidad de registrar y estudiar patrones o características constructivas que muestra la arquitectura funeraria del sector II, en el sitio arqueológico Monte Sierpe, aportando nuevos conocimientos en la arquitectura funeraria que nos permita reconstruir la actividad cultural que se 13 asentaron en este espacio geográfico ya que dicho sitio no cuenta con investigaciones exhaustivas. Finalmente, las actividades antrópicas de pastoreo y agricultura han cercenado y disturbado el sitio arqueológico, generando un problema para la supervivencia del patrimonio. De esta manera es de importancia su investigación como primer paso para un posterior uso social. I.4.2. Importancia Mediante el presente trabajo de investigación del sitio arqueológico Monte Sierpe sector II se contribuirá a las limitadas investigaciones que se registra para esta zona de estudio, de tal forma que pueda ayudarnos mediante un análisis asociativo, para definir y aportar nuevos conocimientos de los cambios en las actividades sociales del pasado mediante los comportamientos, patrones o características de la arquitectura funeraria. I.5. LIMITACIONES DE LA INVESTIGACIÓN Una de las limitaciones más importantes es la poca información que se registra para esta zona de estudio, imposibilitando el proceso de una mejor recolección y compresión de datos de todo este valle. Otra limitación es la afectación de origen antrópico en la integridad del bien patrimonial: la invasión en áreas que pertenecen al sitio arqueológico, la actividad de excavaciones ilegales, la actividad minera que ha suprimido y algunos casos desaparecidos parte de algunas áreas del sitio, la empresa que brinda energía eléctrica ha colocado unas torres de alta tensión distribuidas por toda la parte baja del sitio arqueológico. Finalmente, una limitación importante en esta fase del proyecto es la imposibilidad de realizar excavaciones arqueológicas con fines de investigación, lo que favorecería al momento de presentar contextos primarios y que se espera en un futuro cercano desarrollar un proyecto de investigación arqueológica. 14 I.6. DELIMITACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN El área del presente estudio de investigación sitio Arqueológico Monte Sierpe (La Viruela sector II), está ubicado en el departamento de Ica, provincia Pisco, distrito de Humay, en la margen derecha Del río Pisco, adyacente al centro poblado Monte Sierpe. I.6.1. Teórico Se usan conceptos de la arqueología como Patrones de asentamiento, arqueología de la arquitectura, arqueología del paisaje, etc. I.6.2. Espacial El área de estudio específico es el sitio arqueológico de Monte Sierpe en el valle bajo de Pisco, región Ica. I.6.3. Temporal Dentro de la periodificación prehispánica se hará énfasis en el periodo Horizonte temprano (900 a.C. a 200 a.C.), hasta el periodo Horizonte Tardío (1400 – 1532 d.C.) debido a las fases ocupacionales que presenta el área de investigación. 15 II. MARCO REFERENCIAL II.1. MARCO TEÓRICO II.1.1. Antecedentes del trabajo de investigación a. Nivel Internacional. En Europa una de las alternativas para poder analizar el problema de cómo se desarrollaron los cambios sociales pretéritos desde un punto de vista arquitectónico desde una perspectiva propia de un funcionalismo arquitectónico unido a la acción social que predetermina el uso de un espacio, para lo cual se desarrolló la denominada “Arqueotectura o arqueología de la arquitectura”. En sus inicios se denominaba “Arqueología de la Arquitectura”, como consecuencia directa a una reorientación de los temas de trabajo y de las perspectivas de investigación, producidos como relevos a la problemática que conllevaba la generalización observada en los enfoques positivistas de los años 60-70 (New Archaeology) y a la renovación metodológica mediante los trabajos de Philip Barker (1977), Edward C. Harris (1975, 1979), Andrea Carandini (1981) y Steve Roskams (2003), entre otros. Ya en la década de 1970 en Inglaterra e Italia se publican los primeros trabajos representando la adopción de la base conceptual desarrollada por Edward C. Harris para la arqueología estratigráfica, significando este un punto de partida esencial al desarrollo de la arqueología de la arquitectura; denotando tipos de lecturas estratigráficas mediante un cuadro interpretativo (la historia de las técnicas constructivas en el marco de la historia de la Cultura Material), como la definición de unos instrumentos (la lectura estratigráfica de muros); logrando que esta arqueología “alternativa” mediante su carácter experimental, asimismo, se estudia desde una metodología sistemática y generalizadora en base a la 16 lectura estratigráfica de muros, incluso en contextos en los que no era previsto la realización de excavaciones. Posteriormente en la década del 90 (Mannoni 1990), mediante las diversas experiencias precedentes realizadas en los últimos treinta años en varios países europeos (esencialmente del sur de Europa), empezó a emplearse ciertos instrumentos (la lectura estratigráfica de paramentos / alzados) planteándose nuevos problemas y ámbitos de investigación, dando como resultado la aplicación de instrumentos, conceptos y problemáticas de la disciplina arqueológica en el estudio de la arquitectura; llegando a ser la génesis del término la Arqueología de la Arquitectura. Paralelamente al avance de dicha estrategia llega a expandirse a otros países europeos como Alemania, España, etc.; en los que en España llega a constituirse el término de Arqueotectura desarrollada por el Laboratorio de Arqueología del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento (CSIC-XuGa) de la Universidad de Santiago de Compostela y vertebrada en torno a la Arqueología del Paisaje. b. Nivel Nacional. En el mundo andino existen diversos trabajos que han tratado de ordenar la compleja información arquitectónica por orden cronológico y explicarlo según los cambios sociales y culturales (Canziani 2009, 1989; Ravines 1989; Rangel 1988). En este trabajo nos enfocaremos en un tipo de arquitectura social relacionada con la muerte, es decir, la arquitectura funeraria o necropampa. La cual tiene en el Perú dos vertientes: a) una, el estudio de su arquitectura compleja como entierros en sarcófagos, cuevas o machay, fosas, urnas, tumbas, mausoleos, chullpas, kullpis, chaukallas, entre otros (Donnan y Mackey 1978) y b) el estudio de la bioarqueología andina que parte como una rama de la 17 arqueología ambiental que fue impulsada por Binford en la década de los 70 para la identificación de los materiales orgánicos como los restos humanos, plantas, conchas y huesos de animales, siguiendo la línea del procesualismo o la Nueva Arqueología (Binford 1981; Buikstra y Beck 2006). Kaulicke Peter (1997: 7) Define al contexto funerario como un evento social cerrado ocurrido en unos cuantos días, compuesto de tres elementos básicos: la arquitectura funeraria, el ajuar y el cadáver. Siendo la matriz el cuarto elemento que corresponde a la tierra que cubre al difunto. La importancia de ese cuarto elemento en el registro arqueológico de campo es el conjunto de rasgos y elementos que configuran una matriz funeraria, siendo por lo tanto primer elemento a identificar en el registro funerario. A este respecto Kaulicke precisa lo siguiente: “La confrontación con la muerte provoca reacciones diversas, pero su presencia permanente y universal conlleva a la necesidad de reflexiones más transcendentales. De este modo la muerte individual se subordina a la muerte colectiva tal como la definición de persona depende de su engranaje social. Por regla también la sociedad percibe la muerte como crisis que peligra su afán de perpetuación ya que idealmente presume ser eterna. Precisamente por esta razón se prohíbe la interpretación de un fin definitivo, como oposición o contradicción de la vida, últimamente como su negación. La muerte, al contrario, se percibe como un estado de transición, como otra faceta de la vida en condiciones extra o suprasociales, las cuales no impiden el restablecimiento de relaciones con los sobrevivientes. En muchos casos este tipo de relación se considera elemental para el funcionamiento de la sociedad y de su entorno, su mundo, y es por ello que el funcionamiento de esta interacción depende de un complejo aparato ritual que implica idealmente a toda la sociedad. Ello se expresa en secuencias rituales cíclicas que no solamente se inician antes de la muerte física y culminan con la colocación final de los restos del individuo 18 fallecido, sino se repiten constantemente durante un tiempo más o menos largo para memorizar los muertos convertidos en ancestros. Por tanto, la muerte forma parte esencial de la vida social, la determina en buen grado y su memorización conlleva a un concepto de historia propia” (Kaulicke 1997: 7). Los primeros trabajos de arquitectura funeraria se inician en las necrópolis de Ancón por los alemanes Reiss y Stubel (1880-87) y en Pachacamac con Max Uhle, entre 1898-1901 (Uhle 1903). Luego siguieron los trabajos en los cementerios de Nievería, Chancay, Chincha, Ancón, Cajamarquilla, Supe (Kroeber 1925). El estudio de los cambios sociales, culturales y ambientales reflejados en la arquitectura prehispánica se puede percibir a través de dos tipos de análisis: a) análisis estratigráfico con la observación de las capas con arenas, tipos de tierras, sellamiento de estructuras, vanos y pasadizos, rajaduras de paredes, el análisis de los suelos, cambios de materiales constructivos, capas e interfaces, entre otras, nos permite ir asociando a la vida del monumento; b) el análisis espacial basado en un conjunto de herramientas y técnicas: técnicas cualitativas (entrevista a los lugareños sobre sus concepciones y creencias respecto del sitio, así como análisis documentales), técnicas cuantitativas (medidas de tendencia central, probabilidades y medidas de dispersión), representaciones gráficas (mapas, redes, matrices, diagramas, fotografías aéreas, imágenes de satélites), SIG (Sistema de Información Geográfica) y funciones de análisis: combina las representaciones gráficas y las técnicas cuantitativas (Madrid & Ortiz 2005). La arquitectura funeraria andina nos ofrece un enorme potencial relacionada a la vida social del individuo inhumado y a las concepciones mágico- religiosas concerniente al viaje del espíritu del muerto al más allá, inframundo o Uku Pacha (Altamirano, Com. Personal 2014). 19 c. Nivel local o regional. Ica, probablemente, constituye una de las regiones que más ha suscitado investigaciones de carácter arqueológico a lo largo del presente siglo. Así, tenemos una larga lista de investigadores, entre nacionales y extranjeros, dedicados al estudio de las diversas manifestaciones culturales que se han desarrollado en este territorio durante sucesivos periodos cronológicos. Max Uhle, arqueólogo de origen alemán y pionero de la arqueología peruana, visita Perú en su segundo viaje a Sudamérica, en 1896, y en entre 1900 y 1901 realizó trabajos arqueológicos en Chincha e Ica, donde descubrió los primeros ejemplares de cerámica Nazca. Como resultado de su actividad arqueológica en esta zona sureña, publicó en 1914 su obra titulada “The Nazca Pottery of Ancient Peru” y, una década después, dos obras posteriores “Explorations at Chincha” y “Ancient Civilizations of the Ica Valley”. Uhle se establece en Perú desde 1903 hasta 1912, tiempo en el cual ejerce funciones directorales en el Museo de Historia Nacional y realiza excavaciones en el cementerio de Cacatilla, en el valle de Nazca y en la hacienda La Mancha, en Palpa, entre otros lugares más del Perú. Lamentablemente no tenemos información adicional sobre estos trabajos. Eduard Seler, es otro investigador alemán que llegó al Perú después de Hule, enviado por el Museo Etnológico de Berlín, publico, en 1923, en Berlin, su trabajo titulado “Die buntpemalten Gefusse von Nazca in Sudlichen Peru und die Hauptelemente ihrer Verzierung” Julio C. Tello, el primer peruano dedicado a la actividad arqueológica de manera científica. Uno de los lugares que atraen su atención es la zona sur, comprendida entre Chala y Pisco, donde realiza un breve reconocimiento en 1915. Una década después, en 1925, Tello en compañía de Samuel Lothrop 20 realiza exploraciones en Chincha y Pisco, donde descubren el yacimiento de Cabeza Larga al noroeste de la península de Paracas. Ese mismo año, descubre la famosa Cavernas de Cerro Colorado. Sus descubrimientos fueron comunicados al XXII Congreso Internacional de Americanistas, reunido en Roma en 1926. En 1927, halla la denominada Gran Necrópolis de Cerro Colorado, de la cual proviene la famosa colección de mantos bordados. Tello no realizó ninguna publicación sobre dichos hallazgos, sin embargo, existe una publicación póstuma, titulada “Paracas”. Luis E. Valcárcel, arqueólogo peruano, dedicado a la investigación arqueológica en la zona sur, Cuzco, Ica y Puno, desde las primeras décadas del presente siglo. Se conoce entre sus trabajos uno publicado en 1932 y titulado “El Gato de Agua. Sus representaciones en Pukara y Nazca” (17). Jorge C. Muelle, quién inició su labor arqueológica en la tercera década del presente siglo. En 1931 excavó, junto con Eugenio Yacovleff, en Cerro Colorado. Como resultado de sus trabajos, ambos publicaron, en 1932, un informe titulado “Una exploración arqueológica en Cerro Colorado” (18). Toribio Mejía Xesspe, acompañó a Tello desde sus primeras labores de campo, y a él debemos la publicación de varias obras póstumas del científico peruano. En 1942, se publicó un trabajo suyo titulado “Acueductos y caminos antiguos de la hoya del Río Grande de Nazca”. Después de la muerte de Tello, acaecida en Lima en 1947, Mejía Xesspe continuó sus labores arqueológicas y, en 1957 realizó excavaciones en Palpa, cuyo informe fue publicado en 1972 bajo el título de “Algunos restos arqueológicos del periodo pre-Paracas en el valle de Palpa”. 21 Lorenzo Roselló ha dedicado muchos años a la investigación arqueológica del departamento de Ica. Entre sus trabajos tenemos uno, publicado en 1953, titulado “Conocimiento y uso de ciertas ideas de decoración por los antiguos peruanos”. Posteriormente, fue publicado un nuevo trabajo con el título “Exposición de nuevos elementos de serie para la cerámica Paracas”. Casi inmediatamente, salió a la luz un nuevo trabajo titulado “Sobre el estilo Nazca”. Alejandro Pezzia Assereto ha realizado varias publicaciones sobre el arte y arqueología del departamento de Ica. En 1953 realizó excavaciones en la hacienda Ocucaje, cuyo informe fue publicado en 1960 con el título “Una tumba del estilo Necrópolis de la cultura Paracas descubierta en la hacienda Ocucaje”. En 1958 presentó una ponencia al II Congreso Nacional de Historia del Perú, titulado “Dos tumbas precolombinas en el valle de Ica, correspondientes a los estilos culturales Epigonal e Ica”. En 1960 publicó un pequeño trabajo sobre cerámica de Ica con el título “Evolución de los Ceramios y los diseños en la Prehistoria de Ica”. Un año después publicó su trabajo “La Prehistoria del Departamento de Ica, desde la fase paleolítica hasta la cultura incaica”. Al año siguiente, fue publicado otro trabajo suyo con el título “La Cultura Nazca”. En 1968, apareció una nueva publicación “Ica y el Perú Precolombino; Arqueología de la provincia de Ica”. Y por último en 1969 publicó su trabajo “Mapa Arqueológico del Departamento de Ica”. Alfred L. Kroeber, quién ejerció la Dirección del Museo de Antropología de la Universidad de California en Berkeley durante las cinco primeras décadas del presente siglo, tuvo la oportunidad de estudiar las colecciones enviadas por Uhle desde el Perú y publicar algunos trabajos referentes a dichos materiales. Así, en 1924, salió a la luz dos trabajos suyos, en cooperación con W. Duncan Strong, “The Pottery Collections from Chincha” y “The Uhle Collections from Ica”. 22 Posteriormente, en 1926, publicó, en cooperación con Anna Gayton, un trabajo “TheUhle Pottery Collections from Nazca”. A la llegada de Kroeber, por primera vez en 1925, al Perú, realiza exploraciones en gran parte de la costa y como resultado de sus estudios sale a la luz la serie titulada “Arqueológical Explorations in Peru””, que consta de cuatro tomos, de los cuales el tercero se refiere a los tejidos de Nazca. En la década de los ´50, Kroeber publica “Paracas Cavernas and Chavín” y en 1960 publica en París su trabajo “Towards a Definitions of the Nazca Style”. William Duncan Strong, también ha realizado importantes aportes a la arqueología de Ica. Colaboró con Kroeber en el análisis y catalogación del material arqueológico enviado por Uhle y de cuyos informes fue coautor, como ya mencionamos al tratar de Kroeber. Entre 1952 y 1953 dirigió la Expedición al Perú de la Universidad de Columbia, la cual tuvo como centro el valle de Ica y el Río Grande de Nazca. Efectuó exploraciones y excavaciones en Cahuachi, donde “...encontró una secuencia estratigráfica, cerámica de la última fase del estilo Paracas, seguido primero por la denominada Proto Nazca y luego por la Nazca Temprana...” (Saco 1978;139); y, como resultado de su labor arqueológica en la zona publicó, en la década de los ́ 50, varias obras, entre ellos un artículo con el título “La Expedición Ica-Ocucaje, Nazca”; en 1954, la Academy of Sciences de Nueva York publica un trabajo suyo con el título “Recent Archaeological Discoveries in South Coastal Perú”; en 1955, un nuevo trabajo titulado “The Origin of Nazca Culture” es publicado por La Philadelphia Antropological Society; y, en 1957 publica el informe completo de sus trabajos realizados en la zona de Ica, titulado “Paracas, Nazca and Tiahuacoid Cultural Relationships”. 23 Lila M. O’Neale, becaria de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation, realizo importantes publicaciones referidas al conocimiento del arte textil precolombino en el Perú. En 1932 publica un trabajo con el título “Tejidos del Periodo Primitivo de Paracas”; en 1935, sale a la luz un nuevo trabajo sobre los tejidos Paracas titulado “Pequeñas prendas ceremoniales de Paracas”. En 1936, en Berkeley, se publica un trabajo, dedicado al estudio del tejido Nazca, con el título “Wide Loom Fabrics of the Early Nazca Period”; posteriormente publica un nuevo trabajo bajo el título “Textiles of the Early Nazca Period”. En 1942, la Universidad de California en Berkeley publica un nuevo trabajo de Lila O`Neale con el título “Paracas Cavernas and the Grand Necropolis”. Una publicación póstuma realizó la Universidad de California, en 1949, con el título “Chincha Plain Weave cloths”. Cora Stafford, investigadora norteamericana público en 1941, en Nueva York, un trabajo sobre los textiles Paracas con el título “Paracas Embroideries: a study of Repeated Patterns”. Samuel K. Lothrop, en 1925, acompañó a Tello en sus exploraciones por Chincha y Pisco. Posteriormente, regresó al Perú en la década del ‘40 y en 1957 publicó un trabajo titulado “Late Nazca Burilas at Chavíña Peru”. Paul Kosok, visitó por segunda vez el Perú a fines de la década del ‘40. Su principal objetivo era el análisis de los sistemas de regadío en el Antiguo Perú. En 1947 publica un artículo, en colaboración con María Reiche, titulado “The Misterious Markings of Nazca”. Posteriormente, en 1965, en Nueva York se publica un trabajo póstumo titulado “Life and Water in Ancient Peru”, donde incluye descripciones de las Pampas de Nazca entre otras informaciones sobre cerámica y monumentos arqueológicos del Perú. 24 Junius Bird, lllegó al Perú en la década del ´40 como representante del Museo de Historia Natural de Nueva York. Bird realizó varios trabajos en la costa norte del Perú; sin embargo, también hizo importantes aportes a la arqueología del Departamento de Ica; y, entre sus trabajos tenemos uno titulado “Paracas Fabrics and Nazca Needleworks” publicado en 1954 en colaboración con L.Bellinger. John Howland Rowe, durante sus dos primeras vistas al Perú se dedicó a estudiar la zona del Cuzco y Puno, de los cuales publicó varios trabajos. En su tercer viaje al Perú, en la década de los ‘50, presidió la Cuarta Expedición Arqueológica al Perú de la Universidad de California. Realizó excavaciones en Ica, así como en otros departamentos del sur e inició el Mapa Arqueológico de Ica. Posteriormente, en 1956, publicó un informe titulado “Archaeological Explorations in Southern Perú”, en el cual da cuenta de las labores de la expedición. En 1958, publica un artículo titulado “La Seriación cronológica de la Cerámica Paracas, elaborada por Lawrence E. Dawson”, en el cual comenta sobre los avances de Dawson referente a la cronología de la cerámica Paracas. 1960, Rowe nos presenta un trabajo titulado “Nuevos datos relativos a la Cronología del Estilo Nazca”, donde analiza, para entonces, la novedosa teoría de Lawrence Dawson sobre la cronología de nueve fases estilísticas de la cerámica Nazca. En 1962, publicó un artículo titulado “La Arqueología de Ica”, el cual resume años de trabajo en dicho departamento. Lawrence E. Dawson, arqueólogo norteamericano, discípulo de Rowe, ha hecho grandes aportes al conocimiento de las culturas Paracas y Nazca. En los primeros años de la década del ´50, Dawson, planteó la división cronológica del estilo Nazca en nueve fases estilísticas; así como también se dedicó al estudio de la cronología del estilo Paracas. Sus planteamientos fueron comentados y 25 analizados por Rowe, tal y como se menciona cuando hemos tratado de este investigador. Dawson, en 1964, publica un trabajo titulado “Slip Casting: A ceramic Technique invented in Ancient Peru”, en el cual refiere sobre la importante técnica del engobe. Dr. Dorothy Menzel, también, ha realizado una importante contribución al desarrollo de la arqueología de Ica. En 1952, escribió una tesis sobre la cronología de los estilos tardíos del departamento de Ica, sobre el cual publicaría en 1966, en colaboración con Rowe, un trabajo titulado “The role of Chincha in late pre-Spanish Peru”. En 1958 publicó un artículo titulado “Problemas en el estudio del Horizonte Medio en la Arqueología Peruana”, en el cual abarca sus estudios sobre la cronología de los estilos del departamento de Ica. A este trabajo le seguirían otros relacionados al estudio del Periodo Horizonte Medio basado en la revisión del material hallado en Ica y otros departamentos del sur del país. Así, en 1971, se publica un artículo titulado “Estudios Arqueológicos en los Valles de Ica, Chincha y Cañete”, el cual es una traducción del inglés de un informe, escrito en 1960, de los trabajos realizados por ella y por otros arqueólogos en la costa sur en 1957, 1958 y 1959 bajo los auspicios del Programa Fullbright de Intercambio Educativo. Posteriormente, en 1964 publicó un trabajo más completo titulado “Style and Time in Middle Horizon”; ese mismo año, la Universidad de California publicó un trabajo suyo titulado “The Paracas Pottery of Ica: a study in Style and Time”. En 1967, publica un trabajo titulado “Late Ica Figurines en the Hule Collections”, también referente a los estilos tardíos del departamento de Ica y en base al material coleccionado por Uhle. Dwight Wallace, llegó al Perú en 1954 acompañando la Cuarta Expedición Arqueológica de la Universidad de California, presidida por Rowe. Entre 1957 y 1958 realizó investigaciones en los valles de Chincha, Pisco, Ica y Cañete bajo 26 los auspicios del Programa Fullbright de Intercambio Educativo y del Museo de Arqueología y Etnología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1959, el Museo Regional de Ica publica un trabajo suyo titulado “Reconocimiento del Valle de Chincha”. En 1962 publicó un artículo titulado “Cerrillos: An Early Paracas Site in Ica”, en el cual expone sobre uno de los descubrimientos más importantes de la época constituido por un corte estratigráfico en el cual halló cerámica Paracas del estilo en Cerrillos. Otra publicación posterior sobre el mismo tema salió a la luz en 1970 titulado “Informe del Reconocimiento del Valle de Chincha”. Posteriormente en 1971, salió a la luz un nuevo artículo titulado “Sumario de la Secuencia Cultural de los Valles de Chincha y Pisco”, en la cual realiza una caracterización de los sitios arqueológicos en asociación con el material alfarero para construir una secuencia del desarrollo cultural en los mencionados valles. Alan R. Sawyer, vino al Perú en 1954, con la expedición del Museo de la Universidad de Pensilvania, e hizo un segundo viaje al Perú en 1969. Realizó trabajos de campo en la Hacienda Cordero Alto, en el valle de Ica y, realizó también, un análisis estilístico y estético de los objetos de arte arqueológico en museos y colecciones particulares. En 1961 salió a la luz un trabajo suyo titulado “Paracas and Nazca Iconography”; y, en 1966, el Museo Metropolitano de Nueva York publicó un trabajo suyo titulado “Ancient Peruvian Ceramic: The Nathan Cummings Collection”. Antrop. Donald A. Proulx, a pincipios de la década de los ´60 acompañó a Rowe en sus exploraciones en Chavín e Ica. En 1968, la Universidad de California publicó un estudio de Proulx sobre cerámica Nazca titulado “Local differences and time differences in Nazca pottery”. 27 Gerald Hawkins, entre 1968 y 1969 realizó exploraciones en las pampas de Jumana y Colorada, en Nazca, bajo los auspicios de la National Geographic Society. En 1969 publicó en Cambridge, Mass, un informe sobre sus trabajos, titulado “Ancient Lines in the Peruvian Desert”. Ing. Ricardo E. Latcham, ingeniero inglés, dedicado al estudio de las culturas aborígenes chilenas, publicó algunos trabajos relacionados con las manifestaciones alfareras del sur del Perú. En 1927 publicó un artículo titulado “Las influencias chinchas en la antigua alfarería chilena”; en 1933, publicó “Alfarería de nuevo tipo en el valle de Ica (Perú)”; y, en 1935, publicó “Alfarería Ica (Perú)”, todos editados en Chile. Antrop. Helaine Silverman, es una de las investigadoras que más ha producido en lo que concierne a la arqueología de Ica. En 1992, se publicó un artículo suyo titulado “Estudio de los Patrones de Asentamiento y Reconstrucción de la Antigua Sociedad Nazca”, en la cual hace una revisión de la secuencia estilística Nazca; y, en 1993, se publicó nuevamente dicho artículo con el título “Patrones de Asentamiento en el Valle de Ingenio, Cuenca del Río Grande de Nazca: una propuesta preliminar”. Sarah A. Massey, es también otra investigadora avocada al estudio del departamento de Ica. En 1992, se publicó un trabajo suyo titulado “Investigaciones arqueológicas en el Valle Alto de Ica: Periodo Intermedio Temprano 1 y 2”, en el cual informa sobre el reconocimiento y la descripción de los sitios en dicho valle. En 1999, Markus Reindel, Johny Isla C. y Klaus Koschmieder, con el título “Asentamientos prehispánicos y geoglifos en Palpa, costa sur del Perú”, el cual 28 es el informe de los trabajos que viene realizando el Proyecto Arqueológico Nasca-PALPA, desde 1996. Este documento es una versión en castellano del mismo artículo publicado en alemán en la misma revista. Los autores, en este trabajo, hacen un resumen de los avances en cuanto al conocimiento arqueológico del departamento se refiere y, en base a estos conocimientos elaboran algunas hipótesis relacionando asentamientos y geoglifos. Concluyen que la historia ocupacional de la zona de estudio se prolonga desde el Periodo Formativo Tardío (Paracas-Ocucaje 8, 400- 200 a.C.), hasta el Periodo Inca (1400-1532 d.C.). Huancavelica, es uno de los departamentos que menos ha sido investigado, cuenta con pocos, pero interesantes, trabajos Arqueológicos. Las investigaciones tratan sobre diferentes asentamientos prehispánicos existentes en la Provincia de Huancavelica; los mismos que, a pesar de su cantidad reducida, representan un invalorable aporte al conocimiento arqueológico y, por ende, a la reconstrucción histórica - cultural de esta región. Entre estos trabajos conocemos algunos presentados por Ramiro Mattos, Rogger Ravines, Jhon Hyslop y Arturo Ruiz Estrada entre otros. Sin embargo, parece que estos aún no son suficientes para intentar una interpretación global del desarrollo cultural de Huancavelica. El primero en realizar un trabajo arqueológico en esta Región es Soto y Macedo (1936), titulado “Antiguo Perú, Castrovirreyna Monumental, Waytará”. En el cual expone el potencial arqueológico del Templo Incaico Huaytará, ubicado en las alturas del valle de Pisco. Posteriormente, Samuel Espinoza (1955), en su trabajo titulado “Huaytará: Arqueología y sus relaciones con Wari” propone correspondencias entre los sitios 29 las construcciones de Huaytará y Wari. Propuesta que fuera rechazada posteriormente, pues sabemos hoy que Huaytará es un sitio de la época Inca y Wari corresponde al periodo Horizonte Medio. Probablemente, es, Ramiro Matos M. quién más ha aportado a la arqueología de Huancavelica. Entre sus trabajos tenemos los titulados “Reconocimiento del sitio de Coras, Huancavelica”, donde encontró una cerámica perteneciente al Periodo Intermedio Tardío; además, en esta obra, nos informa de una cerámica al que, él, llama Caja, y que sería representativo del Periodo Intermedio Temprano. Así mismo, nos ofrece otra publicación titulada “Horizonte Temprano en Huancavelica”, en el cual refiere hace referencia a un estilo Chavinoide, que denomina Atalla. Posteriormente, en compañía de Augusto Cardih, realiza excavaciones en el sitio San Francisco, donde haya una cerámica chavinoide en los estratos más profundos, superpuesta por otra de color naranja claro, al que él considera perteneciente al Periodo Intermedio Temprano, semejante al del estilo Caja. En un trabajo posterior, titulado “Informe sobre los trabajos arqueológicos en Castrovirreyna, Huancavelica”, nos ofrece una descripción de una cerámica hallada en los yacimientos de Queshca-marka, Wahmin y Tingay, estableciendo semejanzas con el material hallado en los niveles superiores de Tambo Machay, los cuales también compara, y nota semejanza, con el estilo Arjalla, de Ayacucho. Otro arqueólogo, que ha contribuido valiosamente al avance de la arqueología de Huancavelica es, Rogger Ravines, quién en su trabajo titulado “El sitio arqueológico de Chuncuimarca en Huancavelica”, da razón de los hallazgos realizados en el mencionado sitio, los cuales sostiene él que pertenecen al Horizonte Temprano y que estaría vinculado con los sitios de Atalla en Huancavelica y de Checo Orjuna en Acobamba. En un trabajo posterior 30 titulado “Grupos de tradición cazadora en las tierras altas de Huancavelica”, nos ofrece información referente a los sitios Yanamachay, Tambomachay y otros abrigos, más, de la Provincia de Castrovirreyna, en las cercanías de la carretera Huancavelica – Pisco, hoy carretera “los libertadores”. En este trabajo hace referencia a la relación observada entre el material de los niveles inferiores de dichos sitios con el estilo Paracas y el material de los niveles superiores con el estilo Huarpa y otros estilos de la sierra central. Danielle Lavallée, en su trabajo titulado “Estructura y Organización del Hábitat en los Andes Centrales durante el Periodo Intermedio Tardío”, hace referencia a los sitios de los distritos de Huayllahuara, Moya, Vilca, Manta, Pilchaca, Cuenca, Laria y Conaica en Huancavelica, y en las cercanías del distrito de Carhuacallanga en el departamento de Junín, región ocupada en algún tiempo por los Asto. Guzmán Ladrón de Guevara, (1959 p. 243-252), en su trabajo titulado “Algunos Establecimientos Incas en la Sierra Central, Hoyas del Mantaro y del Pampas”, realiza una aproximación al Periodo de ocupación Inca para las cuencas del Mantaro y del Pampa, donde menciona los asentamientos Incas de Huaytará, Vilcashuamán, Yanacocha, Xauxa, Tarmatambo y Llocllapampa y, realiza una descripción interesante de cada uno de los sitios y postula aproximaciones sobre las funciones de cada uno de los sitios. Dr. John Hyslop en su obra “The Inka Road System”, hace referencia al interesante camino Inca que comunicaba los centros administrativos de Tambo Colorado (Pisco) con Vilcashuamán (Ayacucho), insertando en su recorrido varios asentamientos incas, tales como Huaytará e Incahuasi. En esta obra Hyslop hace hincapié en la importancia que tuvo el valle de Pisco-Huaytará como vía de penetración de la costa hacia la sierra. 31 Arturo Ruiz Estrada, en 1994, publica “Los Monumentos arqueológicos de Uchkus”, donde realiza una pequeña descripción del complejo arqueológico de Uchkus. Carlos Chaud Gutierrez, en su trabajo titulado “Ocupación Prehispánica de Huanvavelica”, desarrolla una secuencia de la ocupación humana en Huancavelica desde los Periodos Preagrícolas, (7,000 a 5,000 a.C.), hasta el Horizonte Tardío o Epoca Inka. En un posterior trabajo titulado “Diez mil años de Cultura Huancavelicana”, nos informa acerca del asentamiento arqueológico Uchkus, haciendo referencia a la fuerte influencia inca en estilo arquitectónico del asentamiento. En cuanto a estudios científicos que directa o tangencialmente trataron el sitio arqueológico de Monte Sierpe y la región de Pisco, tenemos los siguientes: Dr. Frederic André Engel (1957) realizó investigaciones en la cuenca de los valles de Pisco, San Juan de Chincha, Jaguay, Cañete, Omas y Mala. Esta investigación describe las prospecciones realizadas en la costa central al sur chico, desde los valles del sur de Lima a Pisco. Este trabajo es una compilación de sitios, cada uno codificado por el sistema CIZA; que es una numeración serial de sitios de acuerdo con los mapas topográficos peruanos; colocados dentro de secciones de 10 km x 10 km. Los sitios son presentados por las márgenes y secciones de los valles, Cada sitio tiene una serie de códigos por período, elevación, y una cronología/cultura, además con notas que van desde una línea hasta un párrafo y un mapa, informando la localización de los sitios estudiados, presentando también dibujos de arquitectura: planta, corte, secciones, elevación, detallando lo más importante de los sitios. 32 En el caso del Sitio Arqueológico Monte Sierpe lo divide en sectores I, II. Monte Sierpe I, lo describe como un grupo muy amplio de casi 5000 estructuras subterráneas circulares, formando unas líneas rectas de 10 a 15 m. De ancho (según Kauffmann, se, se extendía sobre 3 KM), en cuanto a Monte Sierpe II, lo menciona como un amplio pueblo. Cubre un área de 400 m. por 400 m. Consiste en unas 200 estructuras edificadas sobre terrazas, a lo largo de la falda; los muros se elevan de 1 a 2 m. desde las terrazas. Los edificios están divididos en cuartos. Los graneros son circulares y subterráneos. Parece que el pueblo estaba dividido en cuatro unidades, de las cuales la numerada III puede haber sido más tardía que las demás. Numeración o leyenda de tipo de estructuras o edificaciones murarías: 1. - Muro de defensa 2. - Terrazas 3. - Graneros 4. - Fortaleza 5. - Viviendas agrupadas en unidades Dr. Dorothy Menzel (1957, 1958, 1959), realizó una investigación en los valles de pisco, chincha y cañete, identificando los distintos tipos estilísticos en cerámica y una pequeña síntesis de arquitectura en todos esos valles, sintetizando y analizando investigaciones previas hechas por (Uhle, Wallace, Rowe, etc.). llegando a identificar en el periodo inicial cerámica de la fase pozuelo en el valle de chincha y pisco descubiertos por las excavaciones hechas en la hacienda de pozuelo o san Pablo; también con posterioridad a las excavaciones de pozuelo, Engels descubrió cerámica de este estilo en la zona de disco verde de la península de paracas. 33 Por otra parte, Lanning y Wallace señalan que el estilo de Tambo Colorado es muy similar al Estilo Pinta en el valle de chincha, suponiendo que el Estilo Pinta sería su antecesor. Ambos investigadores mediante el estudio de fragmentería procedente de tumbas de Tambo Colorado para el final del Horizonte Temprano e inicios del intermedio temprano se identifica la Tradición Topará, con sus tres fases: Jahuay 1, 2, 3 y fase Chongos; para la época dos del Periodo Intermedio Temprano, también se registra el prestigio tradicional de Topará en los fragmentos de Estilo Campana aislados de otros elementos (Pv – 58-7.) Para el Periodo Intermedio Temprano se registró una influencia del estilo Nazca 3 mediante la forma en su cerámica con interés de la renovación polícroma en el Valle de Pisco, identificando dichos estilos en yacimientos como Dos Palmas en Pisco (Pv 58-3) donde a la variante estilística de Pisco se le denomina Dos Palmas. Para la época 7 del Intermedio Temprano se identifica el Estilo Estrella de Chincha y Pisco, encontrándose evidencia cultural de ese estilo en 16 sitios del Valle de Pisco, donde el yacimiento denominado (Pv 58-67) se hallaban independientes sin mezclarse con otros estilos. En el Valle de Pisco se llegó a identificar fragmentos de cuello con cara, muy parecido al espécimen de Chincha; en la parte superior del valle al Norte de Humay y no muy al Sur de Tambo Colorado se encontró fragmentos de cerámica con incisiones delgadas, gruesas y pulidas. Al norte de Humay y al sur de Tambo Colorado, en donde se muestra influencia Wari (PV 58-12) de la época 2 y del Horizonte Medio. 34 También señala los tipos de construcciones en el Valle superior de Pisco en donde para Chincha y Cañete, el Doc. Wallace señala que la construcción en piedra rodada y guijarros se usó en todos los períodos de la historia de Pisco y Chincha, a la par de otros materiales de construcción, y en las áreas donde la piedra abunda, como en el valle superior de Pisco. Dwight Wallace (1958, 1971), Como parte del Plan arqueológico Fullbright, realizó estudios en Cañete, Chincha, Pisco y Ica los cuales constan de prospecciones y excavaciones en área determinadas, realizando una seriación de los diferentes tipos de cerámica encontrados en los diferentes valles. El Estilo Carmen con influencia de Estilo Lima y Nazca, en donde para Pisco el Estilo Carmen sería contemporáneo de Nazca 3 y 4. Para el Intermedio Temprano registró el Estilo Estrella con cuatro fases siendo resultado del Estilo Carmen con influencia Nazca; para el Horizonte Medio identificó tiestos del Estilo Cerro de Oro de Cañete, Nazca 9, y Cerámica Wari. Arq. Carlos Milla Villena (2011) realizó un trabajo de campo y gabinete, basándose en la disciplina de la arqueología satelital, refiriéndose que las estructuras del Amaru Orco (Huellas de Serpiente) en su conjunto están formadas por centenares de hileras de pozos dispuestos al interior de una franja; de casi un kilómetro de largo y doce metros de ancho; que en un ordenado desfile asciende hacia la cumbre. Infiriendo hipotéticamente que pueden haber sido construidas para representar la trayectoria de la parte final de la última espiral visible de la vía láctea, la cual se habría podido observar desde el hemisferio austral, Se encontraron indicios que dichas hileras de estructuras y pozos circulares posiblemente continuaban antiguamente más allá del río Pisco, sobre las laderas adyacentes a 300 metros de la casa hacienda “Monte Sierpe”. 35 Precisó que para dicha gran estructuración, se habría realizado un gran esfuerzo humano pretérito permanente; el cual está demostrado por la gran ciudadela que se encuentra al Este; muy cerca del alineamiento denominado por el autor como Amaru Orco; evidenciando que su diseño se asemejaría a un gran cuadrado que subliminalmente representaría a la Cruz del Sur, y tendría una posible cronología relativa desde Paracas y Nazca por la evidencia de fragmentaría de estos estilos que identificó en superficie. Dr. John Hyslop (1983) hizo un recorrido del Camino Inca, que descendía desde la Puna de Huancavelica, recorriendo un trecho lateral del camino que llega hasta la Costa del Pacífico, trecho que atraviesa el Valle de Pisco. Donde ubica y describe brevemente los Tambos Incaicos a lo largo de 132 Km. aproximadamente, También registró se identificó otra ruta existente que corre a lo largo del Valle del Río Huaytará y Pisco hacia Chincha que probablemente existió en tiempos preincaicos. Un buen número de los sitios asociados al camino –como Huaytará, Tambo Colorado, Lima La Vieja, y Centinela, también presentan componentes preincaicos. Lic. Jessica Pareja Carrión y Lic. Miguel Pazos Rivera (1997), según informe presentado al INC (MC) procedieron a realizar una prospección por todo el valle de Pisco – Paracas, al pasar por el sitio arqueológico Monte Sierpe identifican una serie de terrazas habitacionales, hoyos circulares, viviendas de piedra y cementerios; mostrándose estructuras de 1m de altura sobre el nivel del terreno. En donde se llega a identificar grandes tumbas rectangulares y circulares. Corresponden a estructuras funerarias subterráneas para entierros múltiples con paredes de piedras y mortero de barro. El sitio no ha estado sujeto a la investigación o a acciones tendientes a su puesta en valor con fines turísticos. 36 Lic. Raphael Santa Cruz Gamarra (2001-2003), sustentó su tesis para optar al título de Licenciado en Arqueología sobre trabajos en el sitio Arqueológico Prehispánico de Miraflores 3A en el marco de un Proyecto de Rescate Arqueológico ubicado en la margen opuesta al sitio arqueológico de Monte Sierpe, encontrando ocupaciones desde el Intermedio Temprano hasta Horizonte Medio; donde pudo determinar 3 patrones arquitectónicos funerarios: ● Pozo Circular. - el cual tenía una medida estructural de 0.40-0.94 m de diámetro, profundidad de 0.40-1.50 m.; utilizando piedras colocadas al borde de la boca de la estructura como característica arquitectónica funeraria, encontrando adultos en posiciones flexionadas sentada y niños en posición lateral derecho depositados dentro de la estructura. ● Pozo Ovalado. - el cual tenía una medida estructural de 0.60-1.00 m de largo, ancho de 0.30-0.60 m. profundidad de 0.80-1.10 m.; utilizando piedras colocadas al borde de la boca de la estructura donde se observa dos hiladas de piedra en la misma como característica arquitectónica funeraria, encontrando diversos individuos adultos en posiciones flexionadas como lateral derecha, extendido con piernas flexionadas y extendido sentado, los que fueron depositados dentro de la estructura. ● Fosa Ovalada. - el cual tenía una medida estructural de 0.52-1.04 m de largo, ancho de 0.24-0.80 m. profundidad de 0.40 m.; utilizando en algunas ocasiones delimitaciones por hiladas de piedras como característica arquitectónica, encontrando diversos individuos extendidos dorsalmente y flexionados de forma lateral los que fueron depositados dentro de la estructura. 37 Arq. Ferrucio Marussi Castellán (2006), como parte de su visita en el 2003, realiza un estudio superficial en el sitio Monte Sierpe ; ubicado en el valle medio de Pisco, distrito de Humay ; utilizando la metodología de registro por medio de croquis de planta y corte de los hoyos, en el cual plantea que los hoyos se habrían realizado como una forma de expresión megalítica (Geoglifos) y que tiene relación con el culto a la fertilidad y el agua, por la forma de serpiente que se aprecia, para explicar este trabajo citó a una serie de Cronistas y otros referentes someramente. María Soledad Bastiand Atto (2006) realizó una propuesta de nuevos productos turísticos en la cuenca del río Pisco de los sitios prehispánicos con relación a su medio ambiente, como recursos potenciales, donde propone la importancia de los monumentos arqueológicos del todo el valle de pisco, mencionando a la zona Arqueológica de Monte Sierpe como una zona que cuenta con un gran potencial para la puesta en valor. En donde las evidencias culturales son las construcciones dispersas; muros de piedra y argamasa, encontrándose bien conservadas con una altura de 1.5 m., posiblemente con una función doméstica y estructuras funerarias formando depresiones en el suelo morfológicamente circulares y revestida con piedra, con una cronología del Horizonte Temprano hasta el Horizonte Tardío Lic. Soras Pichihua Carlos (2019), sustentó su tesis para optar al título de Licenciado en Arqueología sobre trabajos de Prospección Arqueológica y Arquitectura Prehispánica del sitio arqueológico la Viruela sector II, caserío Monte Sierpe, Distrito de Humay, provincia de Pisco – Ica” Identifico la existencia de estructuras arquitectónicas de terrazas, recintos cuadrangulares, rectangulares, estructuras circulares en modo de cista; todo de ello empleadas por el uso de piedras naturales y construcciones hechas a barro; las estructuras de piedra presentan construcciones a base de pircado empleando 38 el uso de canto rondado y algunas de ellas presentan revestimiento de argamasas de barro. Ann Peters (1988 y 1997); colaboró con las excavaciones realizadas en el Sitio Arqueológico Chongos, ubicado en el valle bajo de Pisco, provincia de Pisco, distrito de Humay, el año 1986 y 1987 dentro del marco de un Proyecto de Rescate Arqueológico realizado por el INC (actualmente Ministerio de Cultura) para la empresa Pecuaria Pisco S.A; bajo la administración y la supervisión del Arql. Miguel Pazos y el Arql, Carlos Deza efectuando los trabajos en dos fases sistemáticas -, la primera para evidenciar existencia de restos arqueológicos dentro de las áreas denunciadas por la empresa y la segunda a base de muestreos realizados en varios sectores mediante trincheras diagonales con excavaciones en estructuras y tumbas dentro de la misma área. Posteriormente a ello se realizó un levantamiento topográfico, recolección sistemática de materiales en superficie de algunos sectores y dos pequeñas excavaciones de prueba financiadas por la fundación Nacional de Ciencias del Gobierno de los Estados Unidos, entre los meses de setiembre y diciembre del 1987 dando como resultado evidencia de patrones arquitectónicos y habitacionales, información cronológica y evidencia de actividad social pretérita. Concluye que el Sitio Arqueológico Chongos comprende diversas fases ocupacionales; varios montículos del Periodo Intermedio Tardío y una serie de edificios amplios pertenecientes al Periodo Formativo; sustentando los siguientes patrones arquitectónicos para la tradición Topará; identificados dentro de los sectores XIV, XV, XVI, XVII, XIII, XIX, XX, XXI, XXII: 1.- Montículos formados por la construcción de relleno y reconstrucción de una serie de recintos, ubicados sobre elevaciones naturales. 39 2.- Complejos cuadrados subdivididos en recintos de tamaño similar, generalmente de aproximadamente 8 x 10 m. o 10 x 12 m. aislados al costado de un complejo de canchas grandes. 3.- Canchas Cuadrangulares con recintos subdivididos en un extremo (el patrón de subdivisión varía en cada sector) 4.- Canchas Largas y aparentemente vacías que se encuentran adyacentes a un montículo central. 5.-Recintos Secundarios construidos con muros más angostos, frecuentemente de una sola hilera de cantos rodados, que se encuentran adyacentes a las canchas grandes o a los complejos. Estudiando muestras de diferentes esqueletos los cuales fueron exhumados del Sitio Arqueológico Prehispánico Chongos asociándolo especialmente con relación a sus similitudes entre los restos óseos de Chongos y los restos óseos de Villa el Salvador. Sustentado los datos y patrones encontrados en los esqueletos por género mediante una división sexual dentro de los rangos de trabajo. En el caso de Chongos, los datos esqueléticos indican que las mujeres tenían una edad media inferior de mortandad, en el caso contrario los hombres si tenían una enfermedad degenerativa de las articulaciones. Sin embargo, los varones fueron más propensos a tener hipoplasias de esmalte, e infección sistémica evidenciada por lesiones en la tibia sin evidencia alguna de estatus de élite, en comparación con los entierros en la península de Paracas. Mediante las diferencias entre hombres y mujeres en Chongos se pudo sugerir principios y diferencias sostenidas en el acceso a la alimentación, episodios basados en la población de estrés, la exposición a los agentes patógenos y los patrones de la actividad debido a la diferencia de acceso basada 40 en el género a los recursos y / o división del trabajo. Estas diferencias sugieren que hombres y mujeres tenían muy diferentes actividades económicas y sociales en Chongos. Por lo tanto, el sitio arqueológico Monumental Chongos pudo reflejar un cementerio corporativo junto a un centro administrativo que no estaba asociado con cualquiera de los sitios residenciales en particular, o grupo de personas. Sin embargo, debido a que el sitio arqueológico Monumental de Chongos no fue excavado por completo, una investigación futura en el sitio puede descubrir individuos de la élite enterrados en el mismo sitio demostrando o desechando diversas teorías hasta el momento. Martha Anders, (1987,1988 -1989-1990) con la ayuda de la arqueóloga Susana Arce torres, 1987; investigó el sitio arqueológico de Maymi, en el marco del ‘’Proyecto Arqueológico Maymi’’, que se encuentra en el valle bajo de Pisco. Registrando en sus dos campañas una fragmentaría cerámica muy rica en temas de iconografía de las fases tempranas de Wari. Su cronología se asocia al Horizonte Medio 1, con la presencia de los estilos Robles Moqo, Pacheco y Chakipampa; donde están construyendo montículos bajos hechos con rellenos constructivos y muros de adobes. Además, encontraron cerámica asociada a Nazca 8, 9 y Viñaque. Para el Horizonte Medio 2, existen evidencias de arquitectura de posible carácter ceremonial en donde se depositaron ofrendas de cerámica de fino acabado, sosteniendo la hipótesis que Maymi sería un asentamiento alfarero muy importante en el Horizonte Medio ubicado en el valle bajo de Pisco. II.2. BASES TEÓRICAS Patrones de Asentamiento 41 El estudio de patrones de asentamiento se empezó a aplicar por primera vez en 1946, por Gordon Willey, en el valle de Virú, Perú. A sugerencia de los investigadores norteamericanos Steward y Bennet, quienes tenían un enfoque ecológico y planteaba que los factores medioambientales desempeñaban un papel importante en la formación de los sistemas socioculturales de las sociedades del pasado. De esta manera, J.Steward persuadió a Willey para que dirigiese una prospección basada en el concepto de patrones de asentamiento desde su enfoque ecológico: “(…) Fue originalmente mi intención en dirigir mis esfuerzos a estudiar la estratigrafía, pero Julian Steward me señaló que había suficientes trabajos de este tipo en los estudios de mis colegas, y me convenció para focalizar mi atención en lo que él llamó como “Patrones de Asentamiento”. (Willey: 1999:9-11). En las décadas de 1930-50, los estudios arqueológicos a escala regional, que comprendían el registro sistemático de varios sitios dentro de un valle, se enfocaban más en definir la cronología y la función de los complejos arqueológicos más importantes. Aunque ya se consideraba como una variable a considerar las relaciones entre los grupos humanos y el medio ambiente; es a partir el trabajo de Willey cuando se reconoce el potencial de los datos de los patrones de asentamiento para el estudio de la organización político-económico y social de las sociedades antiguas. Entre los años 1960-1970 se llevaron a cabo muchos proyectos en diferentes partes del mundo, lo cual marcó el inicio de un desarrollo en el plano teórico y metodológico basado en el análisis procesual - a través de la Teoría General de Sistemas - opuesto a lo sincrónicamente funcional, para el estudio de las sociedades pasadas. Interrogantes como qué constituye un sitio, cuándo y por cuanto tiempo estos sitios fueron ocupados, cuáles fueron sus funciones, cuánta gente lo habitó en cada periodo de ocupación, y cuál fue el impacto del proceso post-ocupacional del sitio, trataron de ser respondidas a través de teorías de alcance medio. Así, los arqueólogos 42 comenzaron a considerar la interacción de variables naturales y culturales que, a su punto de vista, creían que condicionaban los cambios en las estructuras de los patrones de asentamiento, el funcionamiento del sistema social y sus pautas de cambio. Esta perspectiva teórica por explicar los cambios en los patrones de asentamiento tuvo como consecuencia la adopción de aproximaciones (modelos) al sistema de asentamientos que traten “en primer lugar, el conjunto de reglas (probabilísticas) que generaron los patrones de asentamiento” (Flannery, 1976, p. 162). A partir de la década de 1980, bajo el contexto del post procesualismo, los estudios de patrones de asentamiento se fueron especializando cada vez más (Billman y Feidman, 1999), enfocándose hacia las reconstrucciones ambientales y de paisaje a nivel macro y micro espacial alentadas por la potencia analítica, la extensa disponibilidad, y la facilidad comparativa de los datos informatizados dentro de los sistemas de información geográfica (SIG), permiten a los arqueólogos un eficiente procesamiento de datos, que permitan facilitar un análisis espacial. De esta manera, vemos que la arqueología de patrones de asentamiento ha ido desarrollándose progresivamente, y lo que se espera para el futuro es obtener base de datos completas, que sirvan como herramienta efectiva para llegar a un análisis espacial, o de sistemas de asentamiento o de arqueología del paisaje, según la tendencia teórica del investigador. El concepto de Patrones de Asentamiento es la categoría nacida de la escuela antropológica del funcionalismo norteamericano, que la arqueología utiliza para comprender las diferentes estrategias en que el ser humano en sociedad se ubica en el espacio que ocupa, tanto en el aspecto ecosistémico como en la disposición de estos 43 recursos; los cuales pertenecen a la comunidad. En síntesis, estudia la distribución y manejo del espacio, además de la relación entre individuos de una misma cultura. Estos análisis estudian básicamente 2 niveles: un nivel ecológico: con variables tecnológicas y medio ambientales; que se modelan directamente de necesidades sociales y, por lo tanto, ofrecen un punto de partida clave para la interpretación funcional y cultural. Y un nivel sociopolítico que Permite estudiar a las sociedades humanas arqueológicas como la subsistencia, la adaptación ecológica, la interrelación (inductiva, ecológica), comercio, organización social y política (sociocultural y deductiva). Este concepto, ya en la década de 1970 buscaba examinar las relaciones entre productos culturales y medio ambiente, además de la conducta humana desde una base ambiental ya que la distribución espacial refleja patrones de conducta. En los años 80 y los 90, el concepto de patrones de asentamiento se ubicó, por la nueva adopción de corrientes teóricas más allá del funcionalismo o neopositivismo norteamericano, como una teoría de segundo nivel, de naturaleza descriptiva y recopilatoria, dentro de las teorías de sistemas de asentamiento, arqueología espacial, arqueología del paisaje, etc. El análisis de patrones de asentamiento está basado según los lineamientos de la ciencia formal que son expuestos por Nagel (1961), quien en plantea los tres niveles de teoría según el método científico: 1) teorías de nivel bajo o generalizaciones, 2) teorías de nivel medio o regularidades y 3) teorías de nivel alto o generales. Bajo esta premisa diferentes arqueólogos (Trigger, 1968; Clarke, 1977) han desarrollado estos tres niveles dentro del estudio procesualista de sistemas de asentamiento y son los siguientes: 44 ● Primer Nivel: Unidad de vivienda, que se refiere eminentemente al patrón doméstico, es decir la distribución de los contextos al interior de las viviendas. En él se puede observar las relaciones de parentesco y consanguinidad, así como la jerarquización por densidad y distribución dentro del complejo arqueológico. También se puede tomar en cuenta dentro de este primer nivel unidades de tipo tecnológico, ecológico o productivo: los talleres, cotos de caza, o estructuras agrícolas, son ejemplos de unidades validas si se quiere especializar la investigación. ● Segundo Nivel: se refiere a la unidad-sitio, es decir a la distribución y dinámica que presentan las estructuras de primer nivel, dentro de la definición teórica- metodológica que uno tenga de sitio. Esta visión global de conjunto nos da las herramientas para obtener conocimientos acerca de la estratificación social y el tipo de control o coerción que aseguraba el funcionamiento de este conjunto: las instituciones políticas, llámese jefaturas o estados, pueden ser observadas en este nivel. Cabe precisar que en este nivel se encuentran la categoría de patrones de asentamiento y si se toma en cuenta otras perspectivas, ya sean de tipo tecnológico, ecológico o productivo, explicarían los circuitos de producción y de movilidad dentro de un enfoque ecológico-social. En los subtítulos siguientes ampliaremos este tema. ● Tercer Nivel: se refiere a la distribución de los sitios dentro de una perspectiva explicativa de las problemáticas a investigar, según la posición teórica que se asuma; por ejemplo, el concepto de “Sistemas de Asentamientos”, busca la reconstrucción de las interrelaciones sistémicas, mediante diferentes modelos explicativos de la dinámica de estas sociedades. Siguiendo otras tendencias, los conceptos como 45 macrorregión, arqueología espacial, Arqueología del Paisaje (incluyendo conceptos como paisaje ritual, paisaje étnico, etc.) y otras corrientes vanguardistas. Entre los principales modelos usados por diferentes tendencias teóricas y metodológicas, tenemos: El Modelo de Gravedad: se refiere a la interacción de diferentes grupos sociales en un mismo espacio, a la densidad poblacional y a la distancia entre los diferentes sitios que conforman este sistema. Las variables usadas son: poblaciones de los asentamientos, distancia entre ellos, densidad de recursos (Bútzer 1989; Renfrew y Bahn, 1998). Estas variables dan una mediad de interacción, la masa de un grupo de recursos y la distancia entre el grupo y el recurso. El problema en aplicar este modelo es la distorsión del dato obtenido cuando queremos analizar sociedades cuyo desplazamiento o movilidad es constante o al contrario cuando existen grandes centros con suficiente fuerza de coerción para controlar recursos a gran distancia. El Modelo de Teoría del Lugar Central (TLC): basada en la jerarquización de los asentamientos y sus contextos económicos particulares. Se manejan tres variables: mercado, tráfico y administración, bajo premisas como un ambiente estable, una densidad homogénea, regularidades simétricas y un concepto de eficiencia (IDEM). Patrón Archipiélago: se basa en las siguientes variables: energía, desplazamiento, microsistema/macrosistema y densidad poblacional. Estas variables intentan explicar la ubicación de los asentamientos, productos de la interacción población/microsistema y el gasto de energía en el desplazamiento para explicar a nivel macrosistema la relación de estos. El problema de este modelo es que la premisa del máximo aprovechamiento de recursos con un mínimo gasto de energía no concuerda con la 46 distribución de estos sitios. Estos modelos son válidos, siempre y cuando tengan en cuenta variables que convencionalmente están fuera del marco teórico del neoevolucionismo y neopositivismo norteamericano, tales como la ideología, los valores culturales expresados en las tradiciones y un entendimiento especializado del paisaje y el impacto que sufre este ante una actividad social (Ibidem). Hay que tener en cuenta que los modelos que adoptamos como válidos o viables no coinciden con las estrategias escogidas por las sociedades para manejar su espacio geográfico. Una categoría interesante es la que se refiere al medio ambiente real y medio ambiente percibido. El medio ambiente real pasa por un filtro psicológico o esquema mental en el cual el hombre en sociedad, en base a sus propios valores y tradiciones toma su propia percepción (medio ambiente percibido) y bajo ese esquema toma decisiones colectivas que van a resultar en una conducta a nivel espacial que produce transformaciones culturales (asentamientos, campamentos, viviendas, etc.), que luego tras transformaciones no culturales pasan a ser restos arqueológicos o yacimientos (Butzer,1989). Arqueotectura desde un enfoque Post-procesualista. El objetivo primordial de este enfoque teórico es analizar, reconstruir e interpretar los paisajes arqueológicos a partir de los elementos que los concretan, es decir, analizar de manera integral los procesos y formas de culturización del espacio a lo largo de la historia, comprendidos como entidades espaciales y fenómenos sociales y no como hechos aislados (Criado 1999: 6). Entonces el paisaje se define como producto social creado por la objetivación sobre el medio y en términos espaciales de la acción social tanto de carácter material como imaginario, lo que implica que en la configuración de los espacios están implicadas 47 tantas prácticas sociales (Intencionales) como la propia vida social en si misma (practicas no intencionales) (Criado: 1999:5). Partiendo de los presupuestos teóricos de la multidimensionalidad del paisaje /espacio, como por los que se encuentran inmerso también en las corrientes post- procesualista. Así pues, el paisaje /espacio se encuentra constituido por tres dimensiones o niveles distintos (Criado 1996:17, 1999:6): Espacio en cuanto entorno físico o matriz medioambiental sobre la que los hombres realizan sus actividades. Espacio en cuanto entorno social o medio construido por el ser humano, en el que se producen las relaciones entre individuos y grupos. Espacio en cuanto entorno pensado o medio simbólico que ofrece la base para comprender la apropiación humana de la naturaleza. Mediante este presupuesto nos topamos con un estudio más sistemático en donde no solo nos basamos hacia un estudio en particular; si no integramos tres partes sumamente importante de cualquier cultura material asociándola a su diferentes actividades pretéritas o dinámicas sociales; que sería el espacio como ambiente físico de desarrollo, espacio como entorno constituido por el hombre, enmarcado por sus problemáticas de interrelación social y un estudio de espacio basándose en su parte imaginaria –simbólica. Esta definición implicaría la necesidad de que el análisis arqueológico se deba aplica en los distintos ámbitos o dimensiones de un fenómeno cultural (Traballos de Arqueología e Patrimonio.25, 2002): - Económica (subsistencia, explotación de los recursos) - Social (emplazamiento, monumentalidad, territorialidad) 48 - Simbólica, dimensiones en donde se reflejan cada uno de los productos materiales de una información social (hábitat, arquitectura, arte, cerámica) Estudiando además la arquitectura desde sus tipos de materiales hasta la forma de colocación o técnicas constructivas (Ching 1995), es importante definir como se han organizado estos volúmenes y que espacios han sido formados o bien que recursos (simbólicos) se han empleado para crear una determinada escena (ambiente en que se desenvuelven las relaciones sociales a todos los niveles, desde las relaciones individuales, familiares hasta los más generales “Intergrupales”). Entre tanto la arquitectura se puede definir como “una tecnología de construcción del paisaje social que mediante dispositivos artificiales doméstica el mundo físico no solo introduciendo hitos arquitectónicos en el espacio natural para ordenarlo según referencias culturales, si no también controlando e imponiendo la pauta de percepción del entorno por parte de los individuos que la usan” (Criado 1999:35) Por lo tanto, el espacio arquitectónico constituye un paisaje cultural en sentido amplio que participa de lleno en la construcción del aparato simbólico, el imaginario colectivo y las prácticas rituales de la comunidad que lo construye y habita; tomando así este espacio como una respuesta del producto humano que utiliza una realidad dada (el espacio físico) para crea una realidad nueva: El espacio construido y, por consiguiente, social, al que se confiere un significado simbólico ( Traballos de Arqueoloxía e Patrimonio 25 ,2002) Denotando que este estudio multidimensional del espacio arquitectónico nos puede llegar a contribuir un gran punto de respuesta a las relaciones sociales dentro de un estudio espacial. Donde el estudio de estas relaciones espaciales entre elementos, sería la estructura espacial, que nos permitiría acércanos no solo a la lógica espacial de una determinada comunidad, en este caso el conjunto de relaciones interespaciales 49 que construyó una sociedad sino también a la propia lógica social de ese espacio (Hillier y Hanson 1984 ; Sanz 1993) en un área donde hay indicios de actividad social, pero no existe ningún registro escrito ;planteado en un presupuesto teórico de la Arqueología del Paisaje que ahonda en que todo lo visible es simbólico ( Criado 1993b,1999). Planteando que todo proceso simbólico, forma parte de una racionalidad “una voluntad de hacer que los procesos sociales y/o sus resultados sean más o menos visibles o invisibles a nivel social y que esto es así porque las condiciones de visibilidad de los resultados de la acción social son de hecho la objetivación de la concepción espacial vigente dentro del contexto cultural en que se desarrolla esa acción” (Criado 19993:42-3). La arquitectura funeraria en el Perú El desarrollo de la Arqueotectura en América del Sur también ha sido complejo tal como en Mesoamérica y en Europa. Sus múltiples formas también han sido variadas en el tiempo y espacio en la región de Colombia y Venezuela, en el Brasil amazónico, así como en la Argentina y Chile. En el mundo andino existen diversos trabajos que han tratado de ordenar la compleja información por orden cronológico y explicarlo según los cambios sociales y culturales (Canziani 2009, 1989; Ravines 1989; Rangel 1988). En esta tesis nos concentremos solamente en un tipo de arquitectura social relacionada con la muerte, es decir, la arquitectura funeraria o necropompa. La cual tiene en el Perú dos vertientes. Una, el estudio de su arquitectura compleja como entierros en sarcófagos, cuevas o machay, fosas, urnas, tumbas, mausoleos, chullpas, kullpis, chaukallas, entre otros (Donnan y Mackey 1978) y la segunda, el estudio de la bioarqueología andina que parte como una rama de la arqueología ambiental que fue impulsada por Binford en la década de los 70 para la identificación de los materiales orgánicos como los restos humanos, plantas, conchas y huesos de animales, siguiendo 50 la línea del procesualismo o la Nueva Arqueología (Binford 1981; Buikstra y Beck 2006). Kaulicke (1997: 7) Define al contexto funerario como un evento social cerrado ocurrido en unos cuantos días, compuesto de tres elementos básicos: la arquitectura funeraria, el ajuar y el cadáver. Siendo la matriz el cuarto elemento que corresponde a la tierra que cubre al difunto. La importancia de ese cuarto elemento en el registro arqueológico de campo es el conjunto de rasgos y elementos que configuran una matriz funeraria, siendo por lo tanto primer elemento a identificar en el registro funerario. A este respecto Kaulicke precisa lo siguiente: “La confrontación con la muerte provoca reacciones diversas, pero su presencia permanente y universal conlleva a la necesidad de reflexiones más transcendentales. De este modo la muerte individual se subordina a la muerte colectiva tal como la definición de persona depende de su engranaje social. Por regla también la sociedad percibe la muerte como crisis que peligra su afán de perpetuación ya que idealmente presume ser eterna. Precisamente por esta razón se prohíbe la interpretación de un fin definitivo, como oposición o contradicción de la vida, últimamente como su negación. La muerte, al contrario, se percibe como un estado de transición, como otra faceta de la vida en condiciones extra o suprasociales, las cuales no impiden el restablecimiento de relaciones con los sobrevivientes. En muchos casos este tipo de relación se considera elemental para el funcionamiento de la sociedad y de su entorno, su mundo, y es por ello que el funcionamiento de esta interacción depende de un complejo aparato ritual que implica idealmente a toda la sociedad. Ello se expresa en secuencias rituales cíclicas que no solamente se inician antes de la muerte física y culminan con la colocación final de los restos del individuo fallecido, sino se repiten constantemente durante un tiempo más o menos largo para memorizar los muertos convertidos en 51 ancestros. Por tanto, la muerte forma parte esencial de la vida social, la determina en buen grado y su memorización conlleva a un concepto de historia propia” (Kaulicke 1997: 7). Los primeros trabajos de arquitectura funeraria se inician en las necrópolis de Ancón por los alemanes Reiss y Stubel (1880-87) y en Pachacamac con Max Uhle, entre 1898-1901 (Uhle 1903). Luego siguieron los trabajos en los cementerios de Nievería, Chancay, Chincha, Ancón, Cajamarquilla, Supe (Kroeber 1925). El Dr. Julio Cesar Tello , el cual desde el año 1915 , realizo exploraciones en los valles de Yauca Acari , Rio Grande de Nazca , Ica , Pisco y chincha donde se estudiaron 537 TUMBAS , provenientes de los cementerios de Tambo Kopara , El Pampon , El Pampon NE , Los Medanos , La Marcha , Pacheco o Kawachi , Chikerillo Y Sentella De Ingenio, Puente Gentil De Wayuri asociados cronológicamente al periodo Nasca en el valle del mismo nombre, posteriormente para el año 1925 exploró nuevamente los valles de Chincha y Pisco en compañía de Samuel K. Lorthrop, descubriendo las Necrópolis de Cerro Colorado y Cabeza Larga en la península de Paracas . Para el año 1926 y 1927 excavó en los cementerios de Rio Grande de Nasca y en Paracas, siguiendo con los trabajos de excavación y exploración en el año siguiente. Prosiguiendo en el 1941 exploró las provincias de Pisco y Castrovirreyna, estudiando las ruinas de Naykasha o Tambo colorado y de huaytara. (Tello. Paginas escogidas. UNMSM.1967). Julio Cesar Tello diferencia dos tipos de ocupaciones funerarias tempranas en el Cerro Colorado de Warikayan “Paracas Cavernas y Paracas Necrópolis “; donde : Las cavernas de Cerro Colorado se caracterizan por ser construcciones cilíndricas de piedra de unos 1.50 metros de diámetro y de dos metros de altura que sirve de 52 entrada o vestíbulo a la caverna, ingresando por un tubo de tres metros de largo por 0.80 m. que conduce a la cámara funerario o caverna propiamente dicha, identificando para esta fase funeraria, en algunos casos hasta 30-40 cadáveres colocados en los nichos, otros en los suelos y otros apilonados a lo largo del tubo. Mediante su estudio osteométrico se pudo identificar características de un mismo grupo étnico, el predominio de la población femenina y una mortalidad infantil relativamente baja , también que un 40% de cadáveres presentan huellas palpables de operaciones cruentas realizadas en los cráneos como deformaciones artificialmente de tipo cuneiformes, trepanaciones mediante el método del raspado de las incisiones circulares y de las extensas resecciones que comprometen, a veces, casi la mitad del casquete craneal o solo en la eliminación cuidadosa por raspado de la tabla externa y del diploe , manteniéndose intacta la lámina vítrea, sin percibir huella alguna de periostitis u osteítis pre o posoperatorio en el campo lesionado ,.paralelamente en algunos individuos encontró enfermedades como lues ( sífilis ) . Llegando a la presupuesta conclusión que las operaciones pueden haber sido practicadas post morten evidenciadas por la evidencia de los cráneos con los apósitos respectivos donde no representan ninguna regeneración del mismo hueso. La segunda ocupación temprana la denomino Paracas Necrópolis caracterizada por construcciones que reposan sobre las duras formaciones graníticas que se hallan a una profundidad de 2 a 4 metros. Entre los materiales de construcción más comunes figuran piedras pequeñas angulosas, sargazo marino, palos, huesos de ballena y barro de aspecto calcáreo, que forman tortas tan duras como el cemento. Una peculiaridad de la costumbre de enterramiento de esta fase funeraria es dejar palitos amarrados con hilos o plumas a modo señales en la superficie de las estructuras funerarias; dentro de las cámaras se identificaron fardos colocados en posición vertical con la base sobre el suelo nunca hechadas de costado , donde las 53 momias colocadas sobre el suelo tenía a su alrededor las ofrendas en perfecto estado de conservación a modo de ajuar funerario : abanico de plumas, pieles zorritos, collares de conchas, narigueras, brazaletes, ajorcas y laminitas de oro, también se encontrado restos de animales como guacamayo, loros y perros probablemente acompañantes en vida del difunto. Demostrando la importancia de la ubicación de estas tumbas formativas emplazadas en un cerro y orientadas hacia el mar con la relaciona a las antiguas creencias de las idolatrías costeñas en la que los muertos son enterrados en estas necrópolis por hallarse en tránsito al mundo de los muertos que se encuentran en las numerosas islas frente al borde costero del mar pacífico y cuyas animas eran llevadas a este Samayhuasi (casa del descanso) por los lobos marinos (Carlos Araníbar.1969- 70) En suma, el estudio de los cambios sociales, culturales y ambientales reflejados en la arquitectura prehispánica o arqueotectura se puede percibir a través de dos tipos de análisis. Uno es el análisis estratigráfico que mediante la excavación fina como la observación de las capas con arenas, tipos de tierras, sellamiento de estructuras, vanos y pasadizos, rajaduras de paredes, el análisis de los suelos, cambios de materiales constructivos, capas e interfaces, entre otras, nos permite ir asociando a la vida del monumento- El segundo es el análisis espacial basado en un conjunto de herramientas y técnicas: técnicas cualitativas (entrevista a los lugareños sobre sus concepciones y creencias respecto del sitio, así como análisis documentales), técnicas cuantitativas (medidas de tendencia central, probabilidades y medidas de dispersión), representaciones gráficas (mapas, redes, matrices, diagramas, fotografías aéreas, imágenes de satélites), SIG (Sistema de Información Geográfica) y funciones de análisis: combina las representaciones gráficas y las técnicas cuantitativas (Madrid & Ortiz 2005). Finalmente, la arquitectura funeraria andina nos ofrece un enorme 54 potencial relacionada a la vida social del individuo inhumado y a las concepciones mágico-religiosas concerniente al viaje del espíritu del muerto al más allá, inframundo o Uku Pacha (Altamirano, Com. Personal 2014). El Horizonte Medio (500-1000 d.C.) Desde que en 1903 el investigador alemán Federico Max Uhle excavó en Pachacamac y encontró vestigios materiales que se llamaría “tiwanacoides” o “con alguna relación a tiwanaku” hasta los trabajos contemporáneos de diversos arqueólogos foráneos o nacionales; muchos modelos se han planteado como explicaciones coherentes de los fenómenos sociales ocurrido en el área andina desde el siglo VI de nuestra era hasta inicios del siglo XI; un periodo conocido – ciñéndose a la clásica periodificación estilística de J. Rowe – como Horizonte Medio. Los modelos explicativos que se fueron sucediendo vinieron de la mano con el desarrollo propio de la arqueología como ciencia social y antropológica, tanto en el campo teórico como metodológico. Es innegable afirmar que entre las excavaciones llevadas a cabo por los alemanes Reiss y Stübel en Ancón entre 1880 y 1887 y las llevadas a cabo por el norteamericano W. Isbell en Conchopata, durante la década de 1990 existe una gran distancia en el aspecto metodológico, al igual que los conceptos planteados por L. Lumbreras (1980) distan mucho, ya sea por partir de corrientes de pensamiento distintas o por mayor desarrollo de las hipótesis y variables, de los afirmados por R. Shady (1988), K. Shrereiber (1992) o Ch. Stanish (2001). En los últimos 20 años la gran afluencia de investigaciones en toda el área andina, unido a la decadencia de las corrientes positivistas y marxistas, junto a la comunicación y contrastación de información e ideas de los distintos proyectos de investigación han permitido tener una idea más clara de que tipos de cambios en las estructuras económicas, sociales, políticas y religiosas ocurrieron durante este periodo tan interesante y complejo en nuestra historia. 55 En las siguientes páginas expondremos y analizaremos como las distintas generaciones y corrientes de arqueólogos han abordado la problemática del Horizonte Medio. En primer lugar, se desarrollará las investigaciones antecedentes a la década de 1950, cuando se planteaba la existencia de una sola civilización durante ese periodo: la Tiwanaku; hasta que en 1958 y 1959 se diferenciará el hasta ese entonces conocido como Tiwanaku costeño o peruano con el nombre propio de Wari. Son cinco problemáticas principales donde se han desarrollado las discusiones teóricas sobre este periodo: el control político, que abarca desde el carácter de las formaciones económico-sociales hasta las relaciones de poder en las estructuras sociales, sea este de corte estatal o imperial; el factor económico, que comprende los modelos explicativos de desarrollo, tanto agrícola como comercial de las áreas de cotradición comprendidas en el área andina; la ideología, los análisis de la parafernalia religiosa presente en las formas fenoménicas y su equivalencia o no con las relaciones de poder existentes son temas presentes en este subtítulo; el desarrollo Urbano, evidente en asentamientos planificados con funciones específicas separadas de la vida agrícola, y finalmente las relaciones de interacción cultural, que originaron tanto el inicio, como el apogeo y la decadencia las condiciones sociales existentes a lo largo de más de 4 siglos de la civilización andina, con diferentes matices y coyunturas, las relaciones de poder e interacción fueron distintas en el Osmore y en Pachacamac, en Pikillacta y Marcahuamachuco, solo por citar algunos casos específicos. Antecedentes: desde las crónicas de Cieza hasta Bennet En 1553 el cronista español Pedro Cieza de León señala en su Crónica del Perú que el sitio de Tiahuanaco “es el más antiguo de todo el Perú” y señala que son los antecesores del imperio de los incas. De igual forma, al visitar Viñaque (Huari) reconoce “edificios cuadrados” muy distintos a los asentamientos Incas, lo que le hace suponer, junto con relatos recogidos, de la existencia de una gran civilización anterior 56 al Tawantinsuyo. Ya entre 1880 y 1903, los trabajos de Reiss, Stübel, Uhle a lo largo del territorio peruano, principalmente en la costa central peruana y el altiplano peruano- boliviano, recogieron elementos culturales característicos de lo que en esa época identificado como arte Tiwanaku. La idea de un imperio o civilización anterior al inca era una idea ampliamente aceptada. Fueron Tello (1943) y Larco Hoyle (1948) los primeros en reconocer, gracias a sus trabajos en Conchopata y Huari, la mayor antigüedad de estos sitios por encima de evidencias similares en la costa central y norteña. Inclusive Larco llega afirmar la existencia de un estilo “Huari norteño” que se impone al estilo Moche, por lo cual atribuía una conquista del reino Moche a manos de los Huari de Ayacucho. Los trabajos de Bennet (1934) y de Kroeber (1944) no hacen sino corroborar la gran diferencia entre las evidencias materiales encontradas en Tiahuanaco con las costeñas o de la sierra central peruana. En la década de 1940, los trabajos de Rowe, Collier y Willey en Huari permitió establecer, además de una afinidad estilística con Tiwanaku, fuerte influencia del estilo Nasca. Luego, en la década de 1950, Bennet afirma una separación entre el Tiwanaku altiplánico y el presente en el área andina, con marcadas diferencias en el patrón de asentamiento, alfarería y principalmente, control político y expansión territorial. En suma, en la primera mitad del siglo XX las tendencias teóricas estaban muy influenciados por el historicismo cultural y los llamados estadios de desarrollo que suponían la existencia de estados imperiales cíclicos que precedían a desarrollos regionales independientes, tal y como se planteaba en el área mesoamericana. Además de una fuerte tendencia difusionista, tan empecinada en ubicar núcleos culturales desde el cual se irradiaban a todas las zonas periféricas. Esta tendencia fue corroborada por Rowe (1946) en su cronología estilística en Ica, en el cual presenta 3 57 horizontes, siendo uno de ellos el llamado Horizonte Medio, Wari-Tiwanaku o simplemente Imperio wari, como se llamará más adelante para el área no altiplánica. Será en la segunda mitad del siglo XX, con el desarrollo de la arqueología procesual, la ecología cultural y las tendencias marxistas y estructuralistas, cuando los modelos explicativos y el debate producto de la exposición de estos harán de las temáticas que abarcan el aún llamado Horizonte Medio una de las más fértiles en la arqueología andina. La comprensión de las evidencias materiales que indiquen una formación estatal, el desarrollo del estudio de los sistemas de asentamiento, las tecnologías alfareras, agrícolas y un acercamiento a la ideología andina a través del estudio de los patrones funerarios y la iconografía fueron campos en los cuales las investigaciones contemporáneas se han concentrado con mayor detenimiento. Los modelos Explicativos: Entre Estados e Imperios hasta emporios de Interacción Cultural. En la década de 1960 se plantearon para explicar el desarrollo histórico durante los siglos VI y XI el área andina, dos posiciones paradigmáticas, ambas caracterizadas por el carácter imperial y pan andino de Wari y Tiwanaku: El Imperio Tiwanaku de Carlos Ponce Sanginés, basado principalmente en la “profundidad cultural” de sus fases Tiwanaku I – V; y el Imperio Wari de Luís Guillermo Lumbreras, basado en las características urbanas de Huari y en la definición estilístico-cronológica de la cerámica Wari y sus contemporáneos, llevada a cabo por D. Menzel en 1964. El Imperio Wari, expuesto por Luís G. Lumbreras (1980) es, en palabras del autor, el primer imperio andino, precursor del Tawantinsuyo, producto del crecimiento sostenido de la población y del desarrollo de tecnologías y estrategias productivas principalmente en las técnicas agrícolas de secano, en centros nucleares en la cuenca 58 de Ayacucho. Para Lumbreras (1999), la principal diferencia entre Wari y Tiwanaku es que en la primera no contaba con una tradición política de carácter teocrático en su antecesor: la sociedad Huarpa. Las relaciones sociales de producción, propias de las sociedades teocráticas, entraron en colapso en toda el área andina, desde Moche hasta Nazca, siendo reemplazadas por relaciones políticas propiamente dichas, es decir, por un estado basado en el monopolio del aparato represivo, sea militar, económico o religioso, con un centro urbano hegemónico (capital o metrópoli) que en este caso sería Huari. Como se puede apreciar, la posición imperialista de Lumbreras poco o nada ha cambiado desde la década de 1970, aunque se ha reforzado en esbozar otras estrategias de conquista aparte de la estrictamente militar (aunque esta fue la predominante, por ejemplo en Chincha, Cerro Baúl o Pikillacta), por ejemplo para la costa central (las relaciones entre el Imperio y el santuario de Pachacamac) y la sierra norte (la inexistencia de un ente estatal hegemónico y foráneo en Cajamarca) obligan a Lumbreras a reducir el área de expansión del imperio Wari y a diversificar sus estrategias imperiales sobre otras naciones. En conclusión, Lumbreras caracteriza a Wari como un poderoso estado pan- peruano, lo tipifica como un Imperio que introduce rasgos de uniformidad en un extenso territorio. Ya expusimos los postulados de Lumbreras, pues ahora nos dedicaremos al estudio estilístico hecho por D. Menzel (1968). Es un estudio de los estilos cerámicos del Horizonte Medio vinculados al proceso de irradiación Huari. Menzel recopila todos los datos provenientes de investigaciones anteriores, confrontándolos con piezas de colecciones. 59 Describe detalladamente los rasgos formales y decorativos, proponiendo relaciones. Para la Costa Central, analiza el estilo Nievería al cual sitúa en la fase 1B del Horizonte Medio, dicho estilo fue definido en base a los hallazgos en Nievería, Huaquerones y Ancón; este estilo muestra características locales y foráneas; estas últimas serían Chakipampa, Ocros y Nasca 9. Muy similar es el estilo Cerro de Oro de Cañete. Para la Epoca 2 del Horizonte Medio señala al estilo Pachacamac, dividido en fases las A y B. Este estilo Pachacamac comparte algunos rasgos Atarco, Robles Moqo y temas míticos de Conchopata y Viñaque. La clasificación estilística comprende: Horizonte Medio: Época 1.El área de Ayacucho y Huari: - El estilo Huarpa.- El estilo Chakipampa.- El estilo Ocros- El estilo Conchopata.- El estilo Robles Moqo. La Costa Sur:- El estilo Robles Moqo de Pacheco.- El estilo Nasca.- Influencias serr